jueves, 27 de noviembre de 2014

Vos sos contra mío

No es bueno que colisionen dos grandes fuerzas, porque en definitiva quien sufre las consecuencias, es el pueblo, las personas que están en medio de un enfrentamiento antagónico.
 Hoy en día el poder se dirime en los medios de comunicación, y ese “cuarto poder” que poseen los medios se enfrenta al político de la forma más variada de las que hemos conocido. Con armas económicas, políticas, sociales y comunicacionales, los choques por el dominio han desbordado en estos últimos años a todo el mundo.
 La cadena Fox en Estados Unidos, el grupo Clarín en Argentina, el diario El País y su multimedio en España, la CNN internacional, todas compitieron con los gobiernos de turno. Pero detrás de estas corporaciones hay otros actores, políticos, que retrotraen historias del pasado.
Antiguamente en la Argentina, se disputó el mando entre dos grandes grupos políticos-militares: los Federales y los Unitarios. Estos fueron los antecesores de los grupos liberales y los populares. Durante décadas se dirimieron el futuro de un país.
Sus métodos tuvieron tanto conflictos bélicos, donde los unitarios jamás dudaron en constituir un baño de sangre de argentinos para lograr sus objetivos; como sociales, donde los Federales supieron acoplar grandes masas de personas que los sustentase en el poder; como así también económicos y políticos, con fuerte injerencia de potencias extranjeras para derribar la economía del gobierno de Juan Manuel de Rosas, o aquellos pactos con el imperio del Brasil para terminar con el federalismo en el año 1852.
Unitarios y Federales, la puja con el pueblo en medio.
 Pero hubo otro método que fue el ideológico. Y aquí se cruzaron fuertes exponentes como la Generación del ’37, con Alberdi y Esteban Echeverría a la cabeza, este último con su famoso cuento “el matadero”, metáfora muy crítica del mandato Rosista. Por el otro lado, el gobierno del caudillo federal siempre contó con sus famosos cánticos populares, canciones pasadas de boca en boca, utilizadas para combatir al unitarismo.
 Por las mismas sendas se dirimió la etapa del peronismo. El anti peronismo tuvo como abanderado al famoso Borges y su cuento, “la fiesta del monstruo”. Es casi un renacer del texto de Echeverría un siglo después. Ideológicamente, El más grandioso escritor argentino se planta ante la autoridad política desafiándola desde la escritura.
Si bien el gobierno más popular del siglo XX en Argentina también contó con métodos políticos y de propaganda muy fuertes, como sus canciones y “adoctrinamientos”, también tuvo sus escritores afines a la causa, aunque pocos, casi repitiendo la historia de la época de Rosas. Ambos procesos muy parecidos en ese caso. La diferencia, tal vez, sería la figura de Evita, quien sí tuvo adeptos que no necesariamente fuesen peronistas, como Rodolfo Walsh – “ella”, texto en el que describe a Eva Duarte –.
 Los antagonismos en Argentina tuvieron una extensa historia en cuando a ideología y política, a través de medios comunicativos. Pero también tuvo una parte feroz y sangrienta. Los golpes militares en el país imposibilitaron la lucha de la palabra, lo que desató la batalla bélica.
 La última dictadura militar utilizó medios de comunicación para acallar sus delitos, y el poder económico fue un arma tan letal como su fuerza de choque. Ha habido grandes escritores en la época, que desafiaron la censura (volvemos al caso Walsh, en este caso con su “carta abierta” a la Junta Militar).

Globo antagónico

Históricamente  hubo rivalidades entre naciones.  Los conflictos bélicos de comienzos del siglo XX muestran ese fulgor de ciertos grupos cuyas fuerzas militares y políticas se enfrentaron con el fin de imponer su verdad. Sin dudas que Remarque, con su novela “sin novedad en el Frente”, fue fundamental para entender qué tipo de colisión hubo allí, y quiénes fueron los damnificados.
 Las crueldades de la guerra han sido un medio justificado de los beligerantes para alcanzar el fin deseado. Las ideas de Remarque sobre los jóvenes que arruinaron su vida para cumplir los caprichos de gobiernos nacionalistas son el mayor aporte de este autor.
Vencedores, enfrentados. El mayor antagonismo del Siglo XX
Luego de la Segunda Guerra Mundial, donde cae la  ideología nacionalista por excelencia, el nazismo, Estados Unidos con su bandera capitalista y la Unión Soviética desde el comunismo absoluto se disputaron el globo terráqueo. Sus famosas carreras de demostración de poder durante la Guerra Fría con distintos sistemas económicos constituyeron uno de los mayores antagonismos de la historia.
Económicamente Estados Unidos tomó la posta mundial y se convirtió rápidamente en acreedor del planeta. Sus políticas de reconstrucción de Europa con el plan Marshall le permitieron imponer su economía –estableciendo el dólar como moneda de cambio mundial–, su ideología capitalista y su política vertical de mando a través de su obra creada en 1944, la Organización de Naciones Unidas, que conjugaba el grupo de vencedores y vencidos en la guerra de mitad de siglo.
 Hasta aquí se notaron antagonismos disputados con la palabra y la escritura, las armas de fuego y las económicas, y las políticas y sociales.  En ningún caso una de las partes buscaba el bien común para todos, sino la instalación de su idiosincrasia.
Mafalda y su ideología.
Lo logró Estados Unidos, quien empezó a manejar los hilos del mundo, interviniendo a todo aquel que no compartiera sus políticas y no colaborara con su ideología. En este caso, el humor de Quino a través de la fantástica Mafalda, permite comprender las atrocidades sufridas en distintos países donde la nueva potencia imponía su democrático estilo mediante las armas – su incursión en la Guerra de Vietnam, cuyos asuntos no debían interesarle –.


En este nuevo milenio, ha mermado el duelo armado, en contraposición con la lucha informativa. Si bien existieron hechos militares intervencionistas del imperio Norteamericano, el arma más eficaz es el manejo de la información. El ocultamiento de lo que no conviene mostrar, o la constante exposición de lo que es beneficioso dar a conocer, constituyen para el grupo hegemónico la mejor forma de justificar su accionar. 
 Se puede resumir una idea clara con una frase anónima que dice: "es mas fácil conocer a las personas que hacer la guerra para combatirlas. Pero nos gusta la vida difícil".

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