jueves, 27 de noviembre de 2014

Influencia, inteligencia, incoherencia



Borges, en su madurez.
Hombre de palabras precisas y pensadas, Jorge Luis Borges es considerado – y con justicia – el escritor más importante de la historia de la Nación Argentina. Sus narrativas a través de los cuentos, ensayos, poemas e historias han sido un orgullo para el país.
 Hombre del siglo XX, careció, como todo ser humano, de coherencia en su pensamiento durante su vida. Y es que a todos les ha sucedido. Quizá su faceta más madura haya sido durante los años del peronismo. En aquellos tiempos Borges fue lisa y llanamente crítico  del proceso político en cuestión. Tal es así que su posición ha obrado como mentora de otros grandes escritores contemporáneos, como Bioy Casares, Julio Cortázar o Ernesto Sábato.
 En sus primeros años tuvo una pequeña militancia en la juventud radical, aunque luego afirmó estar afiliado al Partido Conservador. Y en su etapa octagenaria criticó con dureza las dictaduras y golpes militares, con una sinceridad que asombraba, ya que apoyó y celebró los golpes de Estado al peronismo tanto en 1955 como en el ’76.
La disputa. Dos grandes de la historia, en distintas veredas.
 Siendo un hombre de notable agudeza descriptiva, con influencia en los lectores, incluso los casuales, contribuyó en gran medida a la resistencia ideológica antiperonista. Borges, al igual que Echeverría un siglo antes, jamás entendió al movimiento popular. Sus condenas hacia el peronismo, aunque fundadas ciertamente, pasaron por rieles lejanos al constitucionalismo social del que, lógicamente, nada podía argumentar.
 Este personaje sin dudas constituye un factor clave en la historia Argentina, que estuvo marcada por las contraposiciones eternas. Desde que el pueblo llegó al poder, y gozó de sus derechos hasta el momento negados, Borges vio mas la vulgaridad de las masas que la opresión de los notables – o neo-nobles – quienes por décadas vivieron en estratos separados del resto del país.

 Tal vez su intelectualidad, que lo catapultó a lo mas alto de la literatura del siglo XX, sea lo que ha salvado a Borges del rechazo total de la sociedad. Como duras críticas, el mote de “gran Gorila” no dejará de ser una especie de dulce venganza de quienes, aborreciéndolo, terminan inconscientemente reconociéndole su excelsa inteligencia.

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