jueves, 27 de noviembre de 2014

Sucesos de Chernobyl

Explosión. Foto gentileza Igor Kostin.
Hasta hace veinte días, la prospera ciudad de Pripyat parecía un sueño para el trabajador promedio de la Unión Soviética. Los cuarenta mil habitantes de la ciudad disfrutaban de una vida tranquila.
 Con los sucesos del pasado sábado 26 de abril, toda una sociedad ha quedado golpeada para siempre y tal vez veamos a partir de ahora un cambio en el mapa geopolítico mundial. Aquella fatídica noche, aún no se sabe si por accidente o experimento, como algunos trabajadores contaron que se planeaba hacer, la central nuclear de Chernobyl sufrió una explosión en su reactor 4.
 La velocidad con la que las autoridades nacionales actuaron los días posteriores al hecho sugirió que el problema sería gravísimo. Pero nadie se imaginaba que sería el peor de la historia. Toda una ciudad fue evacuada treinta horas después de la explosión y se registraron al menos dos bomberos muertos que participaron de las primeras medidas de acción.
Igor Kostin, colega fotógrafo y periodista.
 Gracias a la acción del colega Igor Kostin, quien fue el único que pudo sobrevolar el reactor y captar imágenes, pudimos entender esta semana lo que estaba sucediendo. Ucrania está viviendo una distopía digna de la imaginación de George Orwell o RayBradbury. Los soldados rusos con máscaras pasean por una ciudad desierta, como en “el peatón”, de Bradbury, cualquier ciudadano que se encontrara en la ciudad sería detenido sin mediar peros en el asunto.

Los vuelos en helicóptero que arrojaron arena y ácido bórico al reactor para bajar su temperatura son una visión mas ficcional que cierta. La exposición de aquellas personas a la radiación dieron serios problemas y algunas muertes que hasta hoy el gobierno ha acallado.
 Todo estuvo oculto y minimizado oficialmente. Incluso se supo que la radiación llegó a Kiev, donde no se suspendieron las celebridades y desfiles. No es casual tampoco que mientras la fiesta acontecía, el encargado de mejorar los misiles nucleares de la Unión Soviética, Vasili Nesterenko, y los mejores pilotos que se encontraban en Afganistán, tuvieran que regresar para ocuparse del asunto.
Los mineros, luego del primer día de trabajo.
 El gobierno esta semana calló otra importante noticia, que se supo gracias a Kostin: hace pocas horas se evitó una posible explosión aún mayor en la central nuclear Vladímir Ilich Lenin, si el magma de uranio y grafito se filtraba por el piso del reactor hasta colisionar con el agua acumulada del vano intento de los primeros bomberos que actuaron.
Para refrigerar el uranio ardiente, el gobierno nacional rápidamente dispuso un proyecto que comenzó ayer cuando los mineros de todo el país empezaron a cavar un túnel profundo para llegar al fondo del reactor y echar nitrógeno líquido.
 Es incierto lo que sucede y lo que vendrá de aquí en más. La Unión ha gastado millones de rublos y se estima que la pérdida será mucho mayor. Mientras el pueblo soviético sufre, desde occidente verán con buenos ojos esta catástrofe. Gorbachev no ha sido capaz de encontrar una solución que evite desestabilizar a nuestra madre patria.
 Hace muy poco se conoció la historia de un ciudadano de Pripyat que debió esconderse junto a su mascota, ya que no quiso abandonarlo sabiendo que los soldados tenían órdenes de sacrificar a todos los animales de la ciudad y alrededores.
 Este hombre, casi como una resurrección del pianista del Guetto de Varsovia, escrito por JerzyWaldorff, huyó de las autoridades y logró escapar varias veces junto a su perro “Iryoska”. Aunque su hogar no haya sido destruido por bombas alemanas, este hombre fue obligado a abandonar su vida entera por un enemigo invisible: la radiación.
Eternauta, y su rival invisible. Similitudes.
 Puede que existan más de estas historias con el correr de los años, incluso el orden mundial podría cambiar si la economía de la Unión sufre más de la cuenta con esta catástrofe. Tampoco sabemos si el denominado accidente pueda ser producto de las operaciones espías occidentales, que han abundado en estos años intentando eliminar su competencia.
 Hoy el día amaneció gris en Kiev, y se nota en la boca un gusto metálico, tal vez producido por la contaminación fuerte que dio lugar a la evacuación de la ciudad. Nadie se ve por la ciudad, nada se oye y la radiación es un enemigo invisible que dispara sus armas que hieren con el tiempo.
 No es conocida en nuestra cultura, pero hubo una historia hace años llamada “el Eternauta”, escrita por un argentino llamado Héctor Germán Oesterheld cuyo comienzo posee llamativas similitudes con lo que se vive hoy aquí. Aunque la trama va hacia un lado más ficcional, los hechos y problemas que detalla están estrechamente relacionados.
Desde Washington no han salido a hablar públicamente del asunto. Seguramente prefieran mantenerse al margen, aunque ante una catástrofe de estos niveles es llamativo que no se hayan expresado en favor del bien general. Se alertó en Suecia niveles altos de ronchen (unidades de contaminación radioactiva).
Ronald Reagan, presidente de U.S.A (foto de archivo).

El conflicto sigue y en estos días se espera que los mineros finalicen el túnel que los conduzca a una salvación, esperemos definitiva, ya que el régimen capitalista está expectante ante una posible ruina soviética. Desde aquí debemos apoyar y seguir informando para intentar evitar más pérdidas humanas y económicas.

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